La humanidad ha estado viviendo momentos difíciles por más de un año, azotado por la pandemia del Covid-19. Son más de 3 millones de personas que han perdido su vida por este mal que ha tocado cada rincón del mundo, y un mal que no solo ha tocado los cuerpos, sino la mente y el espíritu.

Los momentos difíciles, las pruebas, la enfermedad y la muerte no la podemos evitar

Los momentos difíciles, las pruebas, la enfermedad y la muerte no la podemos evitar, ellos siempre están tocando la puerta de nuestra vida, hacen parte de nuestra condición frágil de seres humanos, por eso cuando llegan hay que verlos como oportunidades para descubrir el amor inagotable de Dios.

Nos cuestionamos ¿Dónde está Dios en estos momentos? ¿Por qué el mundo estará sufriendo tanto? Por fe sabemos que Dios siempre ha estado y seguirá estando para el hombre, en los momentos más difíciles que este atraviesa, porque él ha prometido estar todos los días hasta el fin del mundo (Mateo 28,20).

La segunda carta de Pablo a los corintios nos regala una mirada de cómo vivir los tiempos de crisis, y es a través del consuelo de Dios. El apóstol, quien vivió el sufrimiento por la predicación del evangelio, nos dice que si somos atribulados es para conocer el consuelo y la salvación de Dios para nuestra vida (2 cor 1, 6).

«Si somos atribulados es para conocer el consuelo y la salvación de Dios para nuestra vida» (2 cor 1, 6)

Antes de la pandemia éramos muy poco empáticos al dolor del hermano, construimos muros tan grandes que ya no alcanzábamos a ver a los demás, pero el covid llegó para derribar muros como un castillo de naipes, para mostrarnos que no hay diferencias de nación, religión, sexo, color ni edad.  Por esta razón, si sufrimos es para conocer el consuelo de Dios y luego así nosotros dar ese consuelo que Dios nos ha dado (2 cor 1,4) y ayudar las almas más atribuladas, sufridas, y sobre todo, para hablar un mismo lenguaje, el lenguaje del amor.

No estamos en tiempos de desgracia, estamos en el tiempo del consuelo de Dios, en donde él nos muestra misericordia, nos muestra su mirada tierna que luego se convierte en testimonio de su obrar en el hombre, ¡Alégrate! Dios te está consolando, si hoy vives momentos difíciles dile a Dios que te de su consuelo, lo que hoy es lamento mañana se convertirá en danza (sal 30,12)

Por José Martínez Aparicio Gulfo